La vida desde una azotea vuelve los mapas cercanos para que puedas tocar las cúpulas y sentirte un super héroe capaz de invertir el ritmo de los planetas. Las campanas repiten su plegaria en las horas pares de la tarde recordando lejanos domingos de verano infantil mientras el invierno se cuela en los espejos como un asustado fantasma.
Granada se parece estos días a una historia antigua con olor a barco pirata y a un lejano mar dibujado en el norte que viene cargado de mensajes en botellas todavía por desvelar.
Febrero ha llegado con besos en otro idioma que se han colado en los bolsillos como el tarareo de una canción y ya casi parece primavera.