viernes, 24 de febrero de 2012

Un minuto de silencio por la alegría

Yo sé que la alegría no está en una pastilla azul. Ni un cubito de hielo blanco, ni en la espuma sobre los labios o  las canciones en alta definición. No está en el beso pegajoso y amargo de una noche de humo en la garganta, ni tampoco en la velocidad extrema de la ensoñación que es rosa en la madrugada y amanece en un tono gris. La alegría está plastificada, edulcorada y servida en las dosis justa para anestesiar a los humanos por si de repente les da por pensar. Nos la formulan, diseccionan y proporcionan con el cinismo y la placidez que produce saber que quien la consume se cree libre de hacerlo y se vuelve adicto a la felicidad de una vez por semana y a la soledad oscura más imperceptible.

La alegría está en otro sitio, aunque tampoco sabría deciros dónde porque la alegría, como el amor o la esperanza, son valores en desuso, actitudes casi olvidadas que se arrinconan en alguna parte del cuerpo, encogidas y arrugadas, asustadas de no saber quiénes son. Agonizantes y enajenadas. Yo no me resisto a buscarla, aunque borraran los mapas y nos intoxicaran. Aunque boicotearan nuestro intelecto y destrozaran nuestro corazón. Frágiles protestamos menos. Aniquilados, no nos podemos mover.

¿Por qué nadie llama a esta violación de conciencia y a este desahucio interno, violencia?

Por encima de todo, la alegría existe y va a tratarse tan solo de ponerse en marcha para rescatarla.


4 comentarios:

Erato dijo...

No lo ponen fácil para encontrarnos con ella. Tal vez por eso cuesta cada día más y se convierte en un reto individual salir a su encuentro. Pero ¿para qué querríamos tener manantiales de alegría individual si no nos buscamos en el otro/los otros? Me han encantado tus palabras de hoy.

Sandra Cámara dijo...

Gracias Erato, que bueno que todavía palabras como la tuya y personas como tú, si no tú en exclusiva siguen siendo capaz de provocar alegría.

Un beso

Fermina dijo...

Sentí que encontrar esa alegria es como encontrar a tu otra mitad. Me gusto mucho.

Sandra Cámara dijo...

Gracias, tiene parte de eso, no sólo está la otra mitad nuestra que podría ser nuestra sombra, sino también la de la luz. Últimamente nos empujan a vivir en tinieblas, y yo ya estoy harta.
Bienvenida a mi espacio, que es vuestro también.

Saludos!

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