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jueves, 21 de noviembre de 2013

Estoy viva


Hoy mis palabras, que se atascan de forma apresurada y espesa, no aciertan a decir o callar más allá que a través de otras letras. Yo también encenderé luciérnagas.

Estoy viva 
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos, 
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres, 
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta, 
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.


Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

domingo, 31 de marzo de 2013

Que la vida no iba en serio...

Que la vida iba en serio... decía Gil de Biedma en algún inesperado momento en el que su rutina lo azotó hacia un trascendente pensamiento circular parecido a un charco de alquitrán.

Posiblemente habría terminado de encender un cigarro y de percatarse, en un difuminado segundo de realidad, de que ese zumbido inapreciable de su garganta se trataba de una vida que iba en serio y que le impedía respirar, más allá del efímero humo de su tabaco.

Así me lo imagino yo, al menos, con un gesto concentrado y triste de bolígrafo gastado y papel en el que dejar plasmada esa amargura que no se parecía a ninguna letra del alfabeto.

Gil de Biedma me balancea, todavía muchos años después de aquellos versos que arrasaban mis veinte años y estiraban la retina de mis ojos hacia paisajes inexplorados: azules, verdosos y de muchas formas geométricas. Claro que la vida iba en serio.

Hoy vuelvo a este poeta porque hace poco recordé el poema y pensé que vivir no podía tener tanta importancia y que la actitud trágica en la que nos movemos no podía ser más que una trampa. Pensaba que tal vez si cambiábamos algunas piezas y el puzzle lo transformábamos en juego, la vida no podía ir tan en serio y los rostros estirados y apagados que inundan todos los espejos podrían relajarse y convertir cada mañana en una función distinta alejada de dramatismos.

Porque todo es efímero, de nada sirve engrandecer lo pequeño hasta invocar a un ejército de monstruos que vengan a robarnos el aliento. Hay momentos en los que pienso que cualquier día me muero. Mañana, por ejemplo. No me gustaría hacerlo con la pesada carga de habérmelo creído todo y el profundo dolor de haber sido parte de una sociedad intoxicada de miedo.

No voy a morirme mañana, pero por si acaso de rato en rato, elijo contradecir al poeta y retarlo a la sonrisa de una vida en la que no todo es tan serio.


lunes, 24 de octubre de 2011

Donde se puede decir lo que siente

Nacho Vegas pone triste, pero tiene una voz que no sé. Y las letras. Las letras pueden ser poesía. Pero si fuera poesía escrita en un libro con una portada violeta y algún título especial, nadie lo leería y Nacho Vegas sería un desconocido. Un poeta entre sus amigos que podría haber triunfado.

Porque la poesía no está de moda, pero el rock indie sí. Muy de moda. Y es así cómo los jóvenes hablamos de emociones, a través de canciones con guitarras de fondo y voz exprimida. Así sí es lícito y hasta interesante sentir lo que siempre se sintió: amor, desamor, miedo, orgullo, rabia. Se salva el romanticismo así, camuflado, edulcorado, escondido porque crea vergüenza.

Quiénes somos.
Qué nos ha pasado.

Nacho, por si queréis escucharlo.

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