lunes, 28 de mayo de 2012

Violencia o qué

Si con minúsculos incidentes como que te roben el móvil en el metro o tengas que someterte a los rígidos dictámenes de las compañías telefónicas, la agresividad se dispara de un modo relevante, me resulta fácil pensar en la ira y la violencia que mueve a muchos por el mundo. Los que son en definitiva, víctimas de la injusticia. Comprendo la violencia, absolutamente, y aunque no por ello la justifique como vehículo hacia ningún fin, lo más natural del mundo es que aflore cuando el ataque es evidente o incluso pase desapercibido.

Como seres de la naturaleza que somos, estamos bien capacitados para reaccionar ante el peligro de la selva, ya sea la selva un frondoso vergel silvestre, hábitat confortable de animales salvajes; ya sea una sociedad infectada de cabrones/as. Sólo difiere la forma que alberga un mismo contenido.

El sistema me somete a una vida precaria, sin oportunidades, con una violación atroz a los valores fundamentales, me ahoga, engaña y se ríe de mí en mi cara. Si ante este sutil sometimiento nuestro cuerpo no reaccionara estaríamos verdaderamente muertos. De ahí el fuerte interés por alinearnos, entretenernos y acobardarnos orientado a convertirnos en marionetas o zombies, a gusto del consumidor.

Estoy furiosa, mucho. Tanto como asombrada de que todavía la mayoría de los pensantes, tomemos aire y busquemos caminos pacíficos y conciliadores para plantear otra historia, y de conseguir que la ira que nos supura en la sangre no consiga estallar fuera, ni tampoco dentro de nosotros. Me robaron ayer el móvil, pero no es el móvil lo que me robaron, sino mi privacidad: mis fotos, contactos, teléfonos, mails... con la misma suavidad y sutileza con la que también el estado nos roba. Nadie nos dimos cuenta en tan sólo 4 paradas de metro de quién deslizó su mano en mi bolso hasta alcanzar el teléfono y alejarse tranquilamente. ¿Por qué? seguro que sobran las razones, pero ni una sola me vale.
Estoy harta de ser víctima de situaciones estúpidas como la que os describo y de otra gran retahíla imperdonable.

Pero para mí, lo más grave: la impunidad, la normalización y la banalidad. "Mujer, tampoco es para tanto, es normal que roben en el metro y por las calles. Todos los días pasa" Ah... pues entonces, nada más que hablar.

Sobre movistar escribo otro día...

https://pinterest.com/pin/253960866457393291/

4 comentarios:

Erato dijo...

¿Qué clase de humanos seríamos si no dejáramos salir esa rabia que nos producen hechos así y muchos más? Indigna y mucho sí. Y parece que el mundo sigue como si nada pasara.Lo siento.Besos

Sandra Cámara dijo...

Gracias :) que me leas, comprendas y comentes ya alivia mucho.

Abrazooo

salvadorpliego dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Un placer leerte.

Sandra Cámara dijo...

Gracias Salvador, bonito nombre :) Un placer leerte a ti también.

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