jueves, 15 de marzo de 2012

Laberinto interior

Por dentro:
un tobagán verde, un trozo de pan con mantequilla, colacao, el pelo como un chico, los caminos de tierra, oleaje.

www.planetaki.com

Por dentro, en la cabeza
un laberinto oxidado, un silbido, puertas y ventanas que se abren para cerrarse, un rostro cerrado con llave, viento en los ojos que se apagan, viento que levanta el pelo, infla la ropa y seca los labios. Viento que hace llorar.
Fuera: 
tubos de escape, llagas, deformidad y sentencia, protocolos ineludibles, robots que sueñan. Hipotermia.
Aquí, en la garganta: 
canciones de cuna, asfixia, gritos modulados en tonos amables y un misterio por desvelar.
Más allá:
el cielo, las cuatro estaciones invertidas, una burbuja de jabón violenta y dentro el planeta recortado con forma de calabaza y una orilla de espuma blanca simulando la transformación.

Por dentro:
un prisma de cristales pequeños con colores y formas geométricas, un catalejo hacia otro horizonte.
Por dentro: yo, 
una palabra informe, borrosa y redefinible. Inexacta.

jueves, 8 de marzo de 2012

Yo, mujer y hombre

Fuente: http://maesecereza.deviantart.com
En el Dia de la Mujer, soy mujer como lo fui hace tres días o lo seré en los cinco minutos próximos. Soy mujer pero soy hombre, porque se espera de mí que lo sea, aunque lo decore de un toque femenino que le dé cierta elegancia a mi personalidad. Pero ni ser mujer ni ser hombre me hace sentir persona porque no me reconozco en ninguno, igual que puedo reconocerme en los dos. Los expertos o las expertas del tema podrán hacer sus comentarios y explicarnos científicamente qué hay de biológico en nuestra identidad como seres sexuales, qué de social, qué de conveniente. 

A mí, la verdad, me parece bonito ser mujer, porque sinceramente sus formas me parecen más bonitas. Sin generalizar pero hablando en general. Me refiero a las curvas de su cuerpo, a sus diagonales y planos, a los recovecos y al olor. No tanto el perfumado como el propio, ese personal que todos tenemos. También me parecen bonitas algunas de sus maneras, otras son horrorosas, y el modo en que se recogen el pelo. Los hombres no sé por qué no lo hacen igual. No está mal ser mujer, pero no sé si me cambiaría, porque ser hombre también tiene su gracia, y sobre todo, cierto beneficio. 

Ser hombre me resulta un tanto ajeno porque tan sólo puedo hablar desde mis percepciones nada científicas. Nunca podré hacerlo de forma experimental porque nunca he sido un hombre, pero ellos también me gustan. Sobre todo su pecho plano y lo grave de la voz. Nombrar días específicos para causas específicas a veces me da la impresión de ser un auténtico absurdo, aunque consiguen recordar cosas que no por obvias, están presentes y activas. Al revés, la obviedad nos hace caer en la trampa de creer que todo está hecho ya. 

Me gusta ser una mujer y aclamo a las que me criaron, amaron, lucharon y consiguieron hacer un mundo más justo e igualitario. Sin embargo, me siento extraña clasificando, dividiendo para unir. Los humanos somos muy extraños: los hombres y las mujeres también.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Produce o muere

Cinco millones de zombies deambulan por la ciudad aunque muy pocos son capaces de verlos y reconocer en ellos la agonía, la muerte goteando de sus ojos. Visten como cualquiera, caminan como el que más: suben escaleras, bajan cuestas, miran por ventanillas, pican su bonobús, sudan en el metro y se agarran fuerte a barra del vagón, a la mano cercana, a la esperanza. Son los parados en movimiento, los que perdieron el nombre y también la cabeza.

Produce o muere. Y el parado se muere, firma su sentencia en la oficina de empleo y resignado deja que lo borren de la lista sin mucha discusión. Convierten sus letras en cifra, su cuerpo en sombra y su vida en una letanía barroca, pesada, triste. El parado, tranquilo, vuelve a casa confuso, intentando pensar quién demonios es si ya no es profesor, ni arquitecto, ni abogado, ni estudiante, ni tan siquier un ciudadano más.
Extiende sus manos que se arrugan, las abre y las mira, en busca de alguna pista en la línea de la vida; en busca de algún motivo, en la línea del corazón. Se impone la línea del destino que viene a entorpecer su lectura a convencerlo de su inutilidad. Levanta los dedos al sol y los mira mientras una claridad cegadora viene a despertarlo y a revelarle su piel ya transparente, ambigua y fría.

Se inicia la transformación: ¿Quién soy? No trabajo, no produzco, no valgo, no soy.

Y se pone de nuevo el día.

domingo, 4 de marzo de 2012

Muerte después de la muerte

Han venido
invisibles como un tumor
sedientos como fieras feroces
atraídos por mi dolor
y por la nieve suspendida
en el aire de la montaña
monótona y transparente,
mentirosa.

No han descansado
hasta encontrarme
asediarme
y triturarme las entrañas




jueves, 1 de marzo de 2012

La ilusión de la palabra

A algunos sólo nos queda la palabra y sin embargo, vivimos como si nos la hubieran arrebatado, porque son demasiadas las veces en las que no se sabe qué decir. Los que naufragamos por la vida amarrados a las palabras como si fueran flotadores destinados a salvarte, ignoramos que nada existe más allá del sencillo trazo redondeado o el imperceptible hilo de voz. Confiamos que en ellas sobreviviremos al silencio rocoso que mastica la gente que tiene tanto por decir y sólo se atreve a mirar al suelo o tararear una vieja canción. No sabemos y olvidamos que los vocablos perfectos son también un sueño deshilachado, y que no siempre expresan, ni transforman, ni abren caminos. Nos negamos a creer que tampoco ellas nos protegerán de los puntos suspensivos, los prolongados paréntesis o la interrogación y que viviremos por siempre como aves que emigran de una estación a otra en busca de la felicidad.
En ocasiones, la falta de fe es la que nos salva.


domingo, 26 de febrero de 2012

Diamantes sin brillo

A las amigas que nunca consuelo (entrada de un antiguo blog. Septiembre 2005)

¿Qué va a ser de las mujeres del 81?

¿Qué será de los hombres?

Hermosos cuerpos y largas vidas se extinguen antes de nacer y la mano inquisidora que las ahoga aprieta cada vez más fuerte consiguiendo disfrutar de la agonía, creyéndose verdugo y mártir.
Hay niñas dentro de cántaros herméticos que levantan la voz y piden muñecas, piezas de contrucción y hasta pelotas de goma.
Las chicas de mi tiempo suicidan su futuro porque quieren, porque conscientes se vuelven inconscientes, porque no saben y no las enseñaron. Porque tal vez tampoco quieran aprender.
Ellas que son trozos de espejo de alguna parte de lo que fui y de algún momento en el que también temblé de frío, no llegan a darme lástima. Ellas que de hermosas se vuelven feas y de listas estúpidas, lejos de conmoverme me irritan y a pesar de todo las amo con cierto pesar porque sin quererlo entre todas somos una. También yo.




viernes, 24 de febrero de 2012

Un minuto de silencio por la alegría

Yo sé que la alegría no está en una pastilla azul. Ni un cubito de hielo blanco, ni en la espuma sobre los labios o  las canciones en alta definición. No está en el beso pegajoso y amargo de una noche de humo en la garganta, ni tampoco en la velocidad extrema de la ensoñación que es rosa en la madrugada y amanece en un tono gris. La alegría está plastificada, edulcorada y servida en las dosis justa para anestesiar a los humanos por si de repente les da por pensar. Nos la formulan, diseccionan y proporcionan con el cinismo y la placidez que produce saber que quien la consume se cree libre de hacerlo y se vuelve adicto a la felicidad de una vez por semana y a la soledad oscura más imperceptible.

La alegría está en otro sitio, aunque tampoco sabría deciros dónde porque la alegría, como el amor o la esperanza, son valores en desuso, actitudes casi olvidadas que se arrinconan en alguna parte del cuerpo, encogidas y arrugadas, asustadas de no saber quiénes son. Agonizantes y enajenadas. Yo no me resisto a buscarla, aunque borraran los mapas y nos intoxicaran. Aunque boicotearan nuestro intelecto y destrozaran nuestro corazón. Frágiles protestamos menos. Aniquilados, no nos podemos mover.

¿Por qué nadie llama a esta violación de conciencia y a este desahucio interno, violencia?

Por encima de todo, la alegría existe y va a tratarse tan solo de ponerse en marcha para rescatarla.


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